martes, 2 de diciembre de 2008

44

La cuerda floja temblaba, pero aun así tenia que llegar al centro, donde me quedaría de ver con mi compañero, estaba concentrado en mis movimientos, en el contrapeso y en el movimiento que mi compañero creaba en la cuerda, la gente nos miraba con asombro muchos metros abajo, de vez en cuando se veía un flash de alguna cámara y de pronto vi sus zapatos... no lo podía creer, tenia un alacrán enorme subiendo por sus pies.

-¡Espera! ¡Tienes un alacrán!- le grite

-¿¡Que!?

-¡Que tienes un alacrán!

-¡No te escucho! -  me gritaba, luego bajó la mirada y me volteo a ver con miedo en su rostro - ¡Tengo una araña en los pies!

-¡Es un alacrán!- Le grite

-¡¿Que?! !No te escucho¡ ¡Pero creo que voy a regresar! ¡Tengo una araña en los pies!

-¡No! ¡Espera! ¡Vas a mover todo y me voy a caer! - Le respondí asustado.

-¡¿Que!? ¡No te escucho nada! ¡Me voy¡ ¡No puedo seguir con una araña en los pies!

-¡Que es un alacrán! ¡No te muevas! ¡Me vas a tira... - 

Y así fue como termine en esta inútil silla de ruedas, por culpa de un compañero sordo, ciego y estúpido.