martes, 28 de mayo de 2013

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-¡Atrás! ¡Tengo un corazón y no dudaré en usarlo!
Gritaba el hombre desesperado al ver que ella no detenía sus pasos, los cuales se dirigían hacia él.
-¡Atrás! ¡No me obligues a usarlo por favor!
Gritó por última vez, antes de que su pecho se abriera en mil pedazos esparcidos en el cuerpo de ella, dejando así expuesto su corazón explosivo.