miércoles, 1 de mayo de 2013

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Su historia no estaba escrita, querían inventarla con el paso de los días, dibujando todo lo que en el futuro les recordara esos momentos donde solo importaba el tamaño de la sonrisa que se pintaba en sus rostros y el latido en el pecho de sus corazones bailando de emoción.
-¿Te importaría si no dibujo los errores en nuestra historia?
Le preguntó él alguna vez.
-No sé, creo que preferiría una historia con errores, para darnos cuenta en que fallamos.
Le respondió ella después de pensarlo un poco, él se quedó mirando la hoja en blanco, luego la miró y sonriendo le dijo.
-Tienes razón, vamos a aprender, no quiero cometer un mismo error más de una vez contigo.
Y es que él sabía que ella tenía razón, aun que no siempre dijera todo lo que estaba en su cabeza, ella siempre estaba analizando y creando huracanes de pensamientos ahí arriba, los cuales podían destruir todo a su paso, pero al final dejaban la calma con la tranquilidad de las respuestas correctas.
Y no podría decirles que hubo un final, por que tal vez se inventaron una historia sin uno, pero lo que si les aseguro es que siguieron dibujándose la historia que ya quisiera más de alguno.