jueves, 7 de octubre de 2010

231

Después de verla desde lejos un buen rato con ojos de perro callejero, se acerco y me dijo:
-¿Sabes? Me das lastima.
-Yo a mi también- Le conteste- y no tienes una idea cuanto.
-Ya superalo ¿No?
-Lo haré, todo en medida de mis posibilidades.
-¿Y cuantas posibilidades hay de que lo superes?
Esa pregunta ni yo me la podía contestar y le dije:
-Todos los ríos cambian de forma, de color y hasta de lugar, pero al final todos llegan al mar.
No me dijo nada, solo con desdén se dio la vuelta y regreso a tomarlo de la mano, y es que yo siempre he sido un hombre de muy pocas posibilidades.