jueves, 7 de octubre de 2010

229

Escondido se encontraba debajo de unos libros de biología, al encontrarlo lo regañe, lo puse frente al espejo y le grite:
-Nunca vuelvas a perderte, no te quiero encontrar por ahí mientras se me ocurre investigar que demonios era una mitocondria.
Lo castigue una semana sin salir y cuando le volví a abrir la puerta ya no supe donde se metió.