miércoles, 8 de abril de 2009

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Un parque de diversiones se presenta entrando por mi boca, un niño vomitando en la montaña rusa de mi estomago, se baja y viene a patearme las anginas, como diciendo que recuerde donde estoy sentado, como diciendo, ¡Habla! ¿Qué estas esperando tarado? ¡Habla o perderás la oportunidad! después como si el viento de un suspiro lo jalara de nuevo hacia abajo, lo sube a la montaña para que vuelva a vomitar y mi boca ningún sonido emitió.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Tengo cuatro preguntas:

¿Será que no todos escuchan ese vómito de palabras?

¿De qué color vomita ese niño...? quiero saber!!

¿Qué se siente tener un parque de diversiones entrando por tu boca?

¿Es necesario hablar para comunicar?

Tan tan...

chevalier de lèvres impures dijo...

¿Discreto Sr. Sutil? Que creativo.

copo dijo...

Me pregunto que queria el nino que el protagonista dijera...