miércoles, 11 de febrero de 2009

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-Escucha...

-¿Escucho que?

-¿No escuchas?

-No, no escucho nada.

-¿Como no? !Se escuchan gritos¡

-¿Gritos? ¿De quien?

-No se, ¿Como quieres que sepa?, solo los escucho... están sufriendo y no son solo 2, son muchos.

-¿Como cuantos?

-!Tampoco puedo saber eso¡... Tengo miedo, creo que vienen por nosotros y !Tu no escuchas nada¡.

-Espera... escucho algo...

-¿Ahora me entiendes?

-Pero escucho algo así como un caracol.

-¿Un caracol? Los caracoles apenas y hacen ruido, ¿Como vas a escuchar un caracol?

-Bueno no un caracol exactamente, estoy escuchando como alguien sopla a través de un caracol, al estilo prehispánico, ¿Me entiendes?

-Si, ya se cual... ¿y los gritos?

-!Ah¡ esos no los escucho.

De pronto, se escuchan unas llaves tratando de abrir la cerradura de la habitación blanca.

-¿Lo ves? !ya vienen por nosotros¡

Mientras decía esto, abriendo la puerta apareció una mujer de falda, completamente vestida de blanco llevando una charola plateada en las manos y mirando a los que se encontraban sentados en un rincón les dijo:

-Es hora de sus medicinas muchachos.

3 comentarios:

Mariposa Tecknicolor dijo...

Wow. Me angustié. Qué bárbaro.

copo dijo...

como siempre mi admiracion y aplauso para la construccion de las situaciones y los virajes inesperados!

chevalier de lèvres impures dijo...

Que locos esos tipos.