jueves, 7 de julio de 2016

266

Y un día, así, de la nada, apareció.
detrás de un árbol o ¿cayó de un árbol?,
no recuerdo, lo que sí recuerdo es que estaba sonriendo,
me saludó con la mano y después se acercó,
se acercó tanto que pude ver el color de sus ojos,
eran color verde, no, eran café clarito, no, eran color color galaxia.
Giró la cabeza un poco y sin dejar de sonreír me dijo:
-Hola.
-Hola.
Le respondí.
-Te encontré.
Me dijo.
-Pero si no estaba perdido.
Contesté.
-Tal vez no lo sabías o no te habías dado cuenta.
Me quedé pensando mientras me paseaba en su mirada y le pregunté.
-¿Entonces me toca buscarte?
Sonrió y me dijo.
-No, ahora vamos a jugar otra cosa.
Me tomó de la mano, me contagió su sonrisa 
y así, nos fuimos jugando.

Porque el mundo era enorme, pero se hizo pequeño para encontrarnos. 

2 comentarios:

florentino gallardo dijo...

Llevo ya, varios años admirando tu trabajo ,tu escritura. Y hasta la fecha cuando quiero contemplar sentimientos y encontrar una calma en mi. Me gusta venir aquí aunque casi es como una joya encontrar nueva literatura tuya. Jaja en enserio muchas felicidades!! Por tu poesía si en lo personal mas qué microcuentos es poesía.

Atte. Antes un estudiante de secundaria hoy estudiante de artes visuales. F.G.

El escupidor de palabras dijo...

Muchas gracias por tu comentario Florentino, hizo que me dieran ganas de seguir escribiendo.
Te mando un abrazo y espero que sigas pasando de vez en cuando por aquí.