martes, 15 de diciembre de 2009

205

-¿Y tu quien eres?
-Yo soy tu suerte.
-¿Mi suerte? ¿Y que acaso es pura casualidad el que llegues justo después de que me acaban de romper o esto es simplemente una broma de mal gusto?
Preguntó el vidrio roto quien yacía esparcido por el suelo.
La suerte lo miró, se sentó al lado de los vidrios rotos y le dijo:
-No, yo solo vine a acompañarte.
Y después de eso, se hecho a dormir.