martes, 10 de noviembre de 2009

203

-¿Porqué este lugar esta lleno de puertas?
Me pregunto mi sobrino. ¿Puertas? me pregunte yo mismo antes de preguntarle y quedar como tonto enfrente de un niño, yo no veía ninguna puerta.
-¿Cuáles puertas?
Le pregunte algo intrigado.
-Todas esas puertas que están acostadas en el suelo.
Ahí fue donde me di cuenta de lo que hablaba y le respondí:
-Todas esas puertas horizontales son personales, solo una persona puede pasar y solo lo pueden hacer una vez en la vida.
Le dije para no entrar en detalles, pero fue en vano y me volvió a preguntar:
-¿A dónde llevan esas puertas?
-A abajo.
-¿Y qué hay abajo?
-No lo se, una vez que entras en la puerta que te corresponde ya no puedes regresar a contar lo que hay al cruzar.
Me volteo a mirar con el ceño fruncido como dudando de lo que le estaba diciendo, después volvió a mirar las puertas horizontales y me pregunto.
-¿Algún día yo entrare por una de esas puertas?
-Algún día- le dije- algún día.
y salimos del cementerio, la próxima vez creo que lo llevare al zoológico.