domingo, 9 de junio de 2013

261

Después de subir a las nubes y sentarse en una de ellas, él tomó la mano de ella y le dijo:
-No quiero despertar.
-No tienes que hacerlo.
-Claro que tengo que hacerlo, no puedo vivir soñándote.
-Pues es lo que estás haciendo.
-Lo sé, pero no puedo vivir solo de soñarte.
-Bueno, pero tenemos más sueños que soñar mañana, solo trata de recordarme.
-Es lo que hago todos los días, por que aquí en mis sueños eres como te conocí, allá afuera, en la vida real, lo que nos unió ya no nos une, las casualidades que nos encontraron las olvidaste y te convertiste en alguien muy diferente, llena de silencios y ausencias.
-Lo sé, todo se volvió un mal sueño.
-Justo así, la realidad se volvió un mal sueño y por eso te escondo aquí.
-Nunca me dejes de soñar.
-No lo haré.
-Ahora vete a trabajar, despierta que tienes una vida que vivir.
-Ojalá viviera de sueños.

Abrió los ojos y sonrió por que ella seguía ahí, así que se levantó y salió a la calle para seguir tratando de entender ese mal sueño qué es la vida.